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Si hay algo que me sorprendió al terminar de ver la película Noticias Del Gran Mundo (News of the World), fue que hubiera sido dirigida por Paul Greengrass. Este director está vinculado con películas de Jason Bourne, Capitán Phillips y Green Zone: distrito protegido o La ciudad de las tormentas (Green Zone), las cuales son producciones cargadas de acción y suspenso.

Noticias Del Gran Mundo no es la típica película de vaqueros, la violencia y acción que muestra, es mitigada por la profundidad de sus protagonistas y el recorrido que hacen juntos. Es una historia sutil, muy humana, que navega por un mar de emociones, de encuentros y desencuentros.

Y si me consideraba admiradora de Tom Hanks, con esta película descubrí que mi estatus cambió a "fan enamorada", no creo que exista nadie que hubiera podido interpretar el papel del Capitán Jefferson Kyle Kidd como él. Un hombre con un pasado doloroso que decidió convertirse en un ser nómada para evadir sus penas.


La historia está 
basada en la novela de 2016 del mismo nombre de Paulette Jiles, y trata sobre el Capitán Kidd y su labor de viajar a caballo de pueblo en pueblo para leer noticias a los habitantes de cada región a cambio de una moneda. Para esa época, alrededor de 1870, la guerra civil había terminado y el país estaba buscando la manera de prosperar, por lo que el personaje de Hanks, decidía cuáles noticias eran más importantes dar a conocer y sus cualidades narradoras causaban el impacto que buscaba en sus oyentes.

Poco tiempo luego de iniciada la película, el Capitán Kidd se dirigía a un poblado para continuar con su elegida profesión, cuando se encontró con una carreta volcada debido a que habían linchado y colgado a su conductor de piel negra; y escondida entre los arbustos se encontraba una niña rubia asustada (interpretada por Helena Zengel).

Leyendo los documentos encontrados en los alrededores, Kidd descubre que el conductor iba en camino a entregar a la niña a sus familiares más cercanos -quienes desconocen que ella se encuentra viva-. Descendiente de alemanes, siendo una bebé, fue secuestrada por una tribu kiowa, y años después, cuando consideraba que esos indígenas eran su familia, estos fueron masacrados ocasionando que ella sufriera una segunda pérdida a tan corta edad.


A pesar de que el personaje de Hanks, inicialmente desea que las autoridades se encarguen del asunto, las circunstancias señalarán que la niña solo estará a salvo si él mismo la protege y la devuelve al seno familiar de sus tíos.

Esto desencadena una cantidad de acontecimientos que reflejan una realidad vivida en Estados Unidos para aquella época. La atención a los detalles es admirable: los escenarios, el vestuario, los datos históricos, las bondades y maldades de una sociedad que se está redescubriendo luego de una guerra que los dividió... Absolutamente todo se presenta de una manera magistral.

Sé, por algunos comentarios que he leído por ahí, que hay quienes consideran que le película es un poco lenta, pero la verdad es, que su ritmo es perfecto para lo que se desea relatar. 

No es una película de acción de vaqueros, es una película sobre la comunicación y la creación de lazos entre seres humanos, sobre la integridad para actuar de manera correcta a pesar de que hay quienes no les importa hacer daño para salirse con la suya.


Eso sí, con esto no quiero decir que es una película que busca sermonear, porque no es así. Solo muestra el recorrido emocional de un hombre íntegro que estaba perdido en su duelo, y consiguió una manera de sanar su corazón. Su recorrido espiritual es hermoso de ver.

La relación entre los dos protagonistas es conmovedora, las actuaciones son creíbles y fascinantes. El personaje de Hanks solo habla inglés, y el de Zengel, habla kiowa, y sin embargo, se conectan y comunican estrechando un lazo entre dos humanos que se necesitaban sin saberlo. Es una relación pura y bonita, de esas que no se consiguen tan fácilmente.


En fin, si buscan una película que los hagan sonreír y sentirse bien, les recomiendo que la vean. Está disponible en Netflix.


¡Nos leemos pronto!



Hablemos de la nueva serie de Netflix que está en boca de muchos y ha tenido sus críticas positivas y negativas.

Desde hace tiempo quería leer la serie de libros de Julia Quinn sobre los hermanos Bridgerton en los que está basada la serie, no solo porque me encanta el romance histórico -es uno de mis géneros favoritos-, sino porque las portadas me parecen preciosas.



Cuando anunciaron la serie que transmitiría Netflix, fui testigo de la gran conmoción que causó, sentí el impulso de matar el antojo y leer los libros finalmente, pero por cuestión de tiempo, lo fui dejando pasar, hasta que ya era demasiado tarde.

En el interín, en un grupo de Telegram de escritoras venezolanas del que formo parte, tres de ellas estaban enamoradas de las historias y comentaban sobre los libros disfrutndo cada adelanto o comentario relacionado con la serie.

De pronto apareció el tráiler, y tuve mi primer roce en contra: el casting



Siempre he sentido una fascinación por el arte y la historia británica, y estoy consciente de sus fenotipos, por lo que algunas elecciones me causaron como un corto circuito.

Sin embargo, entendiendo que es una historia de ficción, y que por ejemplo, el protagonista, Regé-Jean Page es un bombón, ¿por qué no permitir que la visión de los creadores de la serie reinterpreten la historia como les parezca? Bridgerton es una historia de amor, y el verdadero amor no ve colores.


En fin, faltando una semana para su estreno, y consciente de que soy una lectora veloz, consulté a mis colegas escritoras si me leía alguno de los libros antes o después de ver la primera temporada de la serie... me recomendaron que lo hiciera después, y decidí seguir su consejo.

Llegó el día del estreno, y me dispuse a ver el primer episodio, intenté convencer a mi chico para que la viera conmigo, pero luego de 10 minutos me dijo que "no iba pendiente de ver Cenicienta" 😂

Les confieso que me costó engancharme, no sentí empatía ni conexión con ningún personaje, la historia me aburría, y si no hubiera sido por los últimos 5 minutos de ese primer episodio, les aseguro que la hubiera abandonado.



Así que bien, visto el primer capítulo, solo me restaba ver los siguientes, tardé en ver los episodios de un tirón, me distraía y pausaba para hacer otras cosas, hasta que llegué al cuarto o quinto capítulo y desde ese momento en adelante, vi uno tras otro sin parar.

¿Que por qué los seguía viendo si no me encantaban? Porque los vestuarios, la partitura y las locaciones son GUAO, eso siempre es muy importante para mí, y les garantizo que sin importar si les gusta la trama o no, esos tres factores son una belleza.

Cuando escuché Bad Guy de Billie Eilish interpretada por un cuarteto de cuerdas, quedé enamorada de esa escena, y luego aparecieron otros covers de canciones modernas, que le dieron un toque genial a la producción.



Finalmente vi la temporada completa, y les confieso, que aunque probablemente siga viendo las siguientes temporadas, no quedé con esas ganas desesperadas que me dejan otras series, donde estoy contando los meses, semanas y días para volverla a ver.

Ni siquiera me he tomado el tiempo de investigar cuando sería el próximo estreno, cuando normalmente lo primero que hago al terminar la temporada de una serie, es devorarme todos los artículos y publicaciones para conocer cuándo regresa la siguiente y qué se puede esperar de ella.

Con esta, pienso que cuando llegue, llegará. No estoy apurada.

¿Por qué no me atrapó? Sé que hay personas que no estarán de acuerdo conmigo, pero no sentí química entre los protagonistas. Nada.

Sus escenas me parecieron forzadas y desabridas por muy sexys y calientes que intentaran hacerlas. A mi parecer, por supuesto, no juzgo para nada a quienes se las disfrutaron. Todo es cuestión de percepción y las percepciones son muy personales.



Lo más irónico de todo, es que cuando terminé de verla, conociendo la fascinación que hubo por los libros, me aseguré a mi misma que los libros me iban a encantar, y resultó ser, que no fue así.

Luego les cuento sobre eso, pero primero, hay algo más que quisiera mencionarles sobre la serie y es que, leyendo el primer libro, descubrí que los dos personajes que más me gustaron de la producción de Netflix, una no existe en los libros (sí en la vida real), y la otra es insignificante en la obra literaria.

La primera es la Reina Charlotte, la actriz me pareció perfecta para el papel, y las pelucas que utiliza son lo más genial de todo el vestuario.

La segunda es Lady Danbury, un personaje fuerte y con gran importancia en la serie, pero que solo dice un par de líneas en el libro, y a mi parecer, estas dos mujeres son los mejores aciertos de la serie.



Ahora, en relación al libro, al primero de los Bridgerton, y el único que he leído hasta ahora: El Duque y yo; resultó ser que no me mató como pensé que lo haría, como dije anteriormente, soy amante del género de romance histórico, y estaba convencida de que me iba a fascinar la historia, pero...

¿Por qué no me atrapó locamente? Porque a principios del año pasado, me leí la serie Cynster de Stephanie Laurens, que trata también sobre la misma época de Gran Bretaña, y de una gran variedad de hermanos, primos y amigos y sus relaciones amorosas.

Aclaro.. sí me gustó El Duque y Yo, pero recientemente me había leído 12 de los 15 libros de Stephanie Laurens, y estaba como copada de ese tipo de historias, es decir, no era el momento para leer otra serie del mismo estilo.



Para concluir, a pesar de que les he comentado mis percepciones negativas, SÍ la recomiendo aunque suene contradictorio.

¿Por qué? Porque la serie está muy bien producida, los vestuarios, la música y las locaciones son espectaculares, y aunque la química entre los actores no me impactó, las actuaciones son buenas.

Y en cuanto a Julia Quinn, estoy segura de que dentro de unos meses, cuando limpie mi paladar con otros géneros, me disfrutaré sus libros al máximo, porque me disfruté la historia de los Cynster, y cuando tenga apetito por un drama histórico del mismo estilo, los próximos en mi lista, serán los hermanos Bridgerton.



¡Nos leemos pronto!


"Si quieres disfrutar de una velada tranquila, no hables de religión ni política con tus invitados”. Esta es una frase que he oído en diferentes formas pero que ha demostrado ser cierta.

Estuve pensando un buen rato si les hablaba de esta película o no, vivimos unos tiempos donde muchas personas consideran que quien no piense igual a ellas es el enemigo, más que nada, al momento de hablar de política.

En ese sentido, esta película muestra una realidad social que no ha cambiado mucho desde los hechos de 1968 que relata, su desarrollo expone una verdad actual innegable, ya que “El juicio de los 7 de Chicago” (The Trial of the Chicago 7) señala el abuso de poder, y la discriminación por pensamiento y color de piel; algo que sigue ocurriendo hoy en día.
 
 
Desde que vi el tráiler de esta película, supe que la quería ver al momento de su estreno, simplemente por el hecho de que fue escrita por Aaron Sorkin.

Para mí, Sorkin es un genio, está detrás de las series televisivas El Ala Oeste de la Casa Blanca (The West Wing) y The Newsroom, las cuales vi de principio a fin sin perderme ni un episodio.

También es el creador de brillantes guiones como el de Cuestión de Honor (A Few Good Men), Rompiendo las reglas (Moneyball), La Red Social (The Social Network) –por el cual ganó el Óscar-, y de una de mis comedias de romance favoritas (sobre todo por la inteligencia de su trama y diálogos): The American President.

Les confieso que solo por el hecho de ser el escritor de Cuestión de Honor, es motivo para querer ver otra película suya sobre drama judicial, pero si le agregamos el resto de sus obras, es como cientos de cerecitas deliciosas sobre un pastel, además, si tienen la oportunidad de leer sus entrevistas sobre el proceso creativo y las anécdotas detrás de “El juicio de los 7 de Chicago”, lo van a apreciar aún más.


En fin, no fui decepcionada, el talentoso y multifacético elenco es magistral en sus actuaciones. Combinando un tema muy serio con unas chispas de comedia, cargada de diálogos rápidos, y flashbacks ingeniosamente hilados, para mostrarnos lo que ocurrió en las protestas y los eventos del juicio, la historia me mantuvo (literalmente), al borde de mi asiento. No quise perderme de nada.

Es necesario hacer una introducción histórica para entender lo que este juicio representó: a finales de agosto de 1968, en Chicago se realizó la Convención Nacional Demócrata (que se realiza todos los años), en la cual se revelaría el candidato presidencial de este partido.
 
Para esa época, había una división por la intervención militar en Vietnam, y por esa razón, a esta ciudad llegaron miles de personas para protestar contra la guerra, y las muertes innecesarias de soldados que conllevaba.


Los ánimos estaban caldeados, habían asesinado a Martin Luther King y Robert Kennedy, y eso había afectado profundamente a la sociedad estadounidense, así que, cualquier acto que reflejara algún tipo de injusticia, podría iniciar un incendio que no sería tan difícil de apagar.

Inicialmente, todas las manifestaciones fueran tranquilas y pacíficas, basadas en recitales de baile, poesía y música, también hubo representaciones teatrales, como la de llevar a la ciudad a un cerdo llamado Pigasus para que fuera nominado a ser candidato presidencial.


Lamentablemente, luego de que la policía provocara a los manifestantes de distintas maneras, estos se rebelaron, y en respuesta, los civiles recibieron una represión inusualmente salvaje.

Como una pausa al relato de estos eventos, y para ampliar el contexto de la historia, el Informe Walker de 362 páginas, basado en una revisión de más de 20.000 páginas de declaraciones de 3.437 testigos y participantes, y encabezado por observadores independientes, fue publicado en diciembre de ese mismo año donde concluyeron lo siguiente:

“Los policías individuales, muchos de ellos, cometieron actos violentos muy por encima de la fuerza requerida para la dispersión de la multitud o el arresto. Leer desapasionadamente los cientos de declaraciones que describen de primera mano los hechos de los domingos y los lunes por la noche, es convencerse de la presencia de lo que solo puede llamarse un motín policial”.

 
Así que, luego de esta represión brutal, ocho de estos manifestantes, -algunos ni se conocían hasta el momento del juicio-, fueron acusados de conspirar en conjunto para desestabilizar la autoridad y democracia de Estados Unidos, y el caso fue llevado a juicio (el centro de la trama de esta película).

Uno de ellos, fue relevado de los cargos y por eso, el resto del grupo entraron en la historia como los Siete de Chicago. Por cierto, la participación de este relevado, y las injusticias que se cometieron contra él solo por el color de su piel, es lo que más me afectó de toda la cinta.

En fin, el punto central de la razón de esta farsa judicial, fue porque Nixon había ganado la presidencia, y deseaba mostrar una imagen de hombre duro que lograba conseguir condenas ejemplificadoras, manipulando el sistema judicial por razones políticas.


Explicado el contexto, voy a mis razones del por qué es necesario ver esta producción: no importa cuál sea la visión política de cada quien; las injusticias sociales existen, el abuso de poder existe, la discriminación por raza y pensamiento existe, y son temas que deben ser conversados.

Adicionalmente, aunque estoy totalmente en contra de la violencia y el vandalismo, creo que la protesta es tanto un derecho como un deber, si uno ve que algo no está bien, debe decir o hacer algo al respecto.

El problema con eso está, en que los radicalismos de muchos llevan a desvirtuar el derecho universal de manifestar nuestro descontento: algunos creen que protestar es igual a destruir, ya sean los que estigmatizan a los protestantes asumiendo que todos son violentos, o, los que creen, que porque tienes el derecho a reclamar, también tienes derecho a vandalizar. 
 
Ninguna de las dos posturas es correcta, así como no es correcto que las fuerzas policiales abusen de su poder para lastimar a civiles.


Para concluir, lo maravilloso de esta película, es que da la oportunidad de abrir esos temas de conversación de una manera inteligente y muy entretenida, con unas actuaciones fabulosas y una experiencia visual interesante que nos llevan a reflexionar. Los invito a que vean esta producción.


¡Nos leemos pronto!
 
 


Hablemos de otra adaptación de Netflix, esta vez de una película que provino de un comic llamado La Vieja Guardia, y que está protagonizada y producida (en parte) por la talentosa y espectacular Charlize Theron.

Cuando esta cinta fue estrenada unos meses atrás, personas que sigo y con las cuales coincido en nuestras opiniones sobre muchos temas, parecieron menospreciarla, mencionaron que no era muy buena y que había mejores opciones, por lo que pensé, que habiendo tanto por ver y tan poco tiempo para hacerlo, iba a pasar de largo y no iba a ver algo que “no valía tanto la pena”.

Así que olvidé su existencia; pero ayer domingo, con ganas de preparar unas cotufas (palomitas), y de ver algo simple que me entretuviera antes de la hora de dormir, por alguna razón La Vieja Guardia me pareció una buena opción: acción, una actriz de primera y bajas expectativas. Algo para pasar el rato y ya.

 
En entradas anteriores les había comentado que algo que me permitía disfrutar una película, era no tener ninguna expectación sobre lo que iba a ver, pero esta vez fue un poco distinto, ya que además de la mala opinión de conocidos, en contraposición, el famoso portal de reseñas de cine y televisión Rotten Tomatoes le daba una puntuación alta: 81%.

Entonces empecé a ver una película con opiniones mixtas entre personas con las que coincido, y los expertos, decidiendo que me iba a enfocar en los aspectos positivos que provocaron la elevada valoración de muchos, como por ejemplo, que el equipo estaba formado en su mayoría por mujeres, incluyendo su directora, las dos principales protagonistas y gran parte de los departamentos de vestuario, efectos visuales, edición y supervisión musical.



Como otro punto a favor, algo que no supe hasta que inició la película, y que me predispuso de buena manera al momento que lo descubrí, fue la participación de Matthias Schoenaerts, a quien admiro, de quien soy fan desde que lo vi en Suite Francesa, Lejos del mundanal ruido, y De óxido y hueso, y cuyo personaje representa la mano derecha del personaje de Charlize Theron, es decir, tiene un considerable tiempo en pantalla durante la cinta.

 

Adicionalmente, su guion fue escrito por Greg Rucka, el mismo que creó el comic del cual esta película está basada; y comúnmente, cuando la adaptación está en las manos del creador de la historia, entiendo y acepto su resultado a nivel de trama, ya que la esencia de la obra original se mantiene.  


En fin, desde el principio me atrapó, la idea de unos guerreros inmortales con poderes curativos que se auto regeneran, y que ayudan a personas inocentes, me pareció interesante. El personaje principal Andy / Andrómaca de Escitia, está muy bien interpretado por Theron, la historia está bien narrada, y lo que buscaba, las secuencias de acción, son rápidas y muy entretenidas. Cada pelea cuerpo a cuerpo estuvo bien coreografiada de forma creíble.

Todos los personajes tienen algo que aportar a la historia, la combinación de drama/acción/comedia me pareció equilibrada, y su desenlace me dejó con las ganas de ver una secuela, en la cual tengo entendido, de darse, tanto el guionista (creador del comic) y Charlize están dispuestos a participar.
 

No me queda más nada que decir para no darles spoilers, solo que la única manera de entretenerse con una película de estilo, es estar consciente de su origen, su género, y apreciar las cosas buenas que este tipo de producciones ofrece a los amantes de los comics. Si quieren ver una cinta cargada de acción, esta es una buena opción.
 
 
¡Nos leemos pronto!
 
 


Desde que vi el adelanto de Emily in Paris, lo compartí y agregué en la lista de ‘series por ver’. Tres factores me motivaron a esto último: la serie es creada por Darren Star, el mismo que estuvo detrás de Sex and the city, se desarrolla en París (suficiente motivo), y es protagonizada por Lily Collins, una actriz que me encanta.

 

En aquel momento me pareció que el tráiler anunciaba adecuadamente de qué trataba esta producción: una joven estadounidense con conocimientos en ventas y manejo de redes sociales (que no habla francés), es transferida a París para trabajar en una agencia de mercadeo, cuyos clientes manejan productos lujosos exclusivos; mostrando con esto el choque cultural que ese cambio de escenario representa para los involucrados.



El personaje de Lily Collins, Emily, es efervescente rallando en lo ingenuo, demasiado positivo y optimista para los franceses, cuya visión de la vida es diferente al de ella. La serie muestra lo difícil que puede ser para un extranjero vivir en una ciudad con unas costumbres culturales totalmente distintas a las que está acostumbrado, y al mismo tiempo, la oportunidad de conocer personas que pueden mejorar tu vida y vivir nuevas experiencias.


En el caso de nuestra protagonista, crea una divertida amistad con Mindy Chen (interpretada la actriz y cantante de Broadway, Ashley Park), quien es la única heredera de un millonario chino, pero que renunció a su legado para vivir libre de ataduras familiares en París, trabaja como niñera, a pesar de que su sueño es ser cantante (canta muy bien, por cierto). Esta relación, sumando otras, permite que Emily se sienta menos sola. 

 

Entre estos nuevos conocidos está el personaje que interpreta Lucas Bravo, Gabriel, quien vive en el apartamento debajo de Emily y con quien forma un tipo de interacción que es lo que permite definir este show como una comedia romántica.

 

Cada episodio tiene la misma fórmula: las costumbres o errores de Emily producen un problema en el trabajo, vive experiencias sociales y culturales en la ciudad, consigue una solución fabulosa para el problema que ella misma creó, y su elegante jefa francesa nunca termina de aprobarla.

 

Sin embargo, me sorprendí a mí misma viendo todos los capítulos de un tirón, esperando ver qué complicación iba a sufrir la protagonista y cómo lo iba a solucionar. Así que sí, me la disfruté de principio a fin.

 

La trama es ligera, así que no esperen ver problemas existenciales ni la reflexión de temas profundos. Esta es una serie liviana, divertida con un toque de romance que muestra la cara bonita de París.

 


En referencia a eso, me pareció curioso que los críticos franceses hayan mencionado su irritación señalando que esta producción mostraba una monstruosa cantidad de clichés, lo cual me hace pensar que no están capacitados para entender cómo un extranjero, al comienzo de una visita o mudanza, percibe y describe un nuevo lugar: por los clichés.

 

Es decir, el cliché, según la RAE, significa: lugar común, idea o expresión demasiado repetida o formularia. En ese sentido, cuando estás en un lugar nuevo, ¿qué es lo visitas y más recuerdas? Primero conoces los lugares más reconocidos y mencionados por otros, y recuerdas los comportamientos más repetidos. Cuando tengas más tiempo en el sitio, podrás darte cuenta de las peculiaridades y rarezas, antes no.

 

En fin, Lucas Bravo (Gabriel en la serie), dijo algo sobre cómo los franceses interpretarían la serie: “Nos gusta odiarlo todo. Nuestra ciudad está hecha a base de clichés. Y seguro que nos encantará odiar la serie u odiáremos que nos encante”.

 


Así que bien, Emily en París es una comedia romántica feel-good, entretenida, un escape a nuestra rutina, y considerando que eso es lo que representa y no pretende ser otra cosa, me gustó bastante, realmente espero que tenga una segunda temporada.

 


¡Nos leemos pronto!